Tuy – Version en español

29 touy - thebes 2

 

Sacerdotista de Min, dios de la fertilidad

¿Tebas? Egipto hacia 1400-1350 a. C.

 

« El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. »

(He 17, 24-25)

 

 

ENTADA

29 touy - thebes 3La observación del cosmos, el ciclo natural de las estaciones y el misterio de la sexualidad dan la base simbólica sobre la cual la religión egiptana, como muchas otras, edifica sus mitos. En ello, el río Nilo y su crecida anual ocupan un lugar importante. Ya qué, por el Nilo, los dioses otorgan la vida, hay que, de vuelta, entregarles ofrendas y asegurar así la continuidad de los ciclos de la naturaleza.

Y así como la crecida engulle las tierras antes que aparezca una nueva creación, así el hombre pasará a través de la muerte a una nueva vida. En el politeísmo egiptano, Min (asociado a veces al dios Amon) es el dios de la fertilidad y de la reproducción.

 

LECTURA DE LA OBRA

Contemplemos esta pequeña estatua tan graciosa y elegante. Nos habla del universo religioso en el cual estaba sumida esta persona importante. Tiene en su mano izquierda un collar de perlas llamado Menat, que es a la vez un símbolo de fecundidad y un instrumento de música para esta cantora de las alabanzas de Min. Este collar, atributo de la diosa Hathor, servía sobre todo en los ritos funerarios: se le hacia tocar al difunto para otorgarle la inmortalidad.

Las inscripciones confirman el carácter funerario de esta estatuilla. Son oraciones de ofrendas dirigidas hacia Osiris, Isis y los dioses que están al occidente (el dominio de los muertos). En la parte delantera del zócalo, se han representado estas ofrendas (comida y flores). Tuy les pide de esta manera de poder atravesar hacia el otro mundo. Entonces empieza a dar un paso adelante.

La fe bíblica nace en el baño de estas grandes religiones míticas tales como aquella de Egipto. Se les extrae numerosos símbolos y textos. Pero les transforma radicalmente. Ya no se trata de obedecer a una orden cósmico y social inmutable, sino de experimentar a un Dios distinto de la naturaleza y del cosmos, un Dios totalmente otro.

ECO ESPIRITUAL

No podemos llegar a Dios fuera de las representaciones que construimos y de los estados afectivos que experimentamos. Sin embargo, no podemos reducirlo hasta ser solamente el producto de nuestras necesidades. Para el cristiano, Dios surge en el superar de su deseo, en el inesperado. En Jesús, el hombre descubre que su cumplimiento se sitúa más allá de su espera natural y espontanea.

¿Me tocó ya experimentar algo de una espera colmada más que mis esperanzas, incluso quizás totalmente sorprendente y al opuesto de lo que imaginaba? ¿Puede ser que tal experiencia me haya transformado? ¿Y si veía ahí una invitación de Dios de no encerrarlo en mis esperas y mis concepciones preestablecidas, sino de vivir en la apertura confiada al inaudito de su presencia en mi historia?